
Escribo aquí como ejercicio; no me gusta escribir directamente en el teclado.
Prefiero hacerlo sobre una hoja de papel y con mi pluma de todos los días.
Me gusta hacerlo en clase, en la biblioteca, mirando hacia 'Las islas', antes de dormir, sobre mi cama, cuando el lugar y aquello que siento lo amerita.
Me gusta rayar una y otra vez lo escrito; me encanta cómo se ve ese pequeño desastre que va tomando sentido poco a poco. Cada pequeña acotación que me dice que aquello se vería mejor en distinto orden.
Escribir sobre el papel es como golpear el metal mientras aún está caliente. Es sentir que todo cuanto se plasma allí tiene sentido y que ninguna palabra está fuera de lugar. La emoción de tomar un espacio en blanco y comenzar a llenarlo con un poco de mí hasta que de pronto cobre vida propia.
No existe mejor medicina para la arrogancia, la apatía ni la tristeza sino escribir. Leernos nos vuelve más humildes. A veces, escribo mis sueños por la mañana antes de olvidarlos, otras veces, quisiera tener un trozo de papel en mano al tener un sueño a mediodía, mientras trato de respirar en el metro.
Sí, en verdad escribo aquí como ejercicio, ensayando la próxima cosa que pondré sobre un pedazo de papel.
Y sí, pensando en ti