miércoles, 23 de junio de 2010

..:: Pandora'nin kutusu ::..


Este tipo de entradas acostumbro escribirlas en otro blog 'Cinematograf - Cinema', no obstante, no es la primera vez que desafío a mi inquebrantable orden imaginario y seguramente, tampoco será la última. En otras palabras, es bueno no tomarse a uno mismo tan en serio todo el tiempo.

Este día fuí con un par de amigas a la Cineteca Nacional, la intención inicial era ver una película dirigida por Spike Jonze, sin embargo, gracias a  una deficiencia mía en la interpretación de carteleras, no logramos llegar a tiempo. 

Para no desperdiciar nuestro largo traslado, decidimos elegir otra película para mirar. Entre dos posibles opciones escogimos La Caja de Pandora, una película turca del director Yesim Ustaoglu.

La historia se desarrollaba lentamente, con una suave introducción que nos presentó poco a poco a los personajes. Dos hermanas Nesrin y Güzin junto con su hermano Mehmet (éste último me recordó montones a cierto maestro jedi). Ellos reciben la noticia de que su madre -una vieja matriarca que vive sola en su pueblo natal-, se ha perdido en las montañas, así que el viaje que emprenden para buscarla comienza a abrir una verdadera caja de pandora.

De cierto modo cada uno de ellos está perdido en su modo de vida al igual que su madre Nusret. Cuando al fin logran hallarla, deciden llevarla con ellos a Estambul. Es allí donde descubren que ella padece Alzheimer, lo cual propicia todo tipo de dificultades para ellos.

Mientras Nesrin y Güzin no saben qué hacer, surge un entendimiento entre Murat, el hijo adolescente de Nesrin y su abuela Nusret.

Me apena no recordar exactamente una frase dicha por Memeth, cuando le dice con un aire resignado y socarrón a un desconcertado Murat "Así es la vida, en algún momento te rindes". Sin embargo, Nusret parece demostrar lo contrario al querer volver a su montaña, la misma que se niega a querer olvidar.

Muchos podrán identificarse con las situaciones que plantea esta película, en especial si han pasado por una situación así en la familia (o con su propia vida). En verdad son hechos difíciles de explicar y en este aspecto me parece que la película cumplió con su cometido.

miércoles, 26 de mayo de 2010

..:: Dulce-Acrişor ::..

Muchas veces podemos llegar a olvidar.

Se olvidan grandes trozos de la infancia, algunas historias que solíamos leer. Se puede olvidar media semana pasada y aquello que dijimos ayer.

Hoy recordé algo, algo que muchos no creerían posible olvidar.
Por mucho tiempo permití que lo que antes era inocencia y dulzura, se tornara en una rígida acidez.

Olvidarse de los sentidos para evitar el vértigo de vivir, lo convierte a uno en mera herramienta utilitaria de una razón incompleta.

Basta una sonrisa
Un suspiro que explora
El agrio que ahora es dulce
Un diálogo entre manos
El sonido de una jarana
Y un son para el corazón

lunes, 28 de diciembre de 2009

..::¿Por qué comenzar un blog?::.. 2 Años !!!!


Hoy no sólo este blog cumple años
¡Feliz Cumpleaños Chica de Coco!

Hace dos años este blog comenzó como un ejercicio solitario. Y mientras me cuestionaba la creación del mismo, esperaba inocentemente a que adquiriera un carácter comunal.

Pasó un año para que me diera cuenta de una cosa. No sólo escribía para mí, sino que me resultaba complicado iniciar un diálogo con un posible lector. Así las cosas, que me limitaba a relatar(me) los eventos que poco a poco sucedían en mi vida y del cómo fluctuaba mi estado de ánimo.

Aún me es difícil escribir para otros; incluso fuera de este blog, casi siempre necesito un intermediario para entenderme con las personas que recién conozco o aquella gente con la que simplemente pretendo hacer un minúsculo trámite de oficina.

Este año transcurrió penosamente, entre virus mutantes, falsos héroes, devaluaciones morales y monetarias; un atragantamiento de información política, económica y en materia de (in)seguridad. Quisiera echarle la culpa a todo eso para justificar mi eventual alejamiento de este espacio virtual. Pero es todo lo contrario, con un país tan saleroso como este, todo era un buen pretexto para escribir y (aventurándonos un poco más) hasta una obligación.

No obstante, existen muchas cosas buenas que también sucedieron este año. Me hice seguidor de más espacios como el mío y la Señorita Etcétera me hizo el honor ser la primera (y todavía la única) seguidora de este sitio. También hice de este blog un marco para hablar de las personas que son importantes para mí y mostrar el trabajo que ellas hacen.

Es así, que paulatinamente, la condición marginada de este ejercicio de escribir inciertamente durante dos años, comenzó a determinarse cada vez más. Acertando en hallar escenarios más allá de la ipseidad para extenderse hacia una intersubjetividad (¡Ahhhh qué domingada!).

Pero volviendo una y otra vez a la cuestión ¿Por qué comenzar un blog? Para un hombre como yo, al que meridianamente le resulta complejo responder una pregunta antes de experimentar todo el proceso, sólo puedo afirmar a dos años de haber arrancado con él, que la enunciación más atinada es: Ni yo sabía lo que pasaría ¡Pero qué divertido es!

Y eso para mí y muchos otros... está bien (n_n)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

..:: Cambios que vale la pena preservar ::..

Cada año que pasa, la Navidad en mi casa se aproxima más a un día cualquiera.

No más visitas a familiares ni comida de temporada.
Se acabaron las noches ‘furtivas’ en las que mis primos y yo nos ocultábamos detrás de un auto, antes del silbido chocarrero de los fuegos de artificio.
Se extinguieron poco a poco esas madrugadas que sabían a media tarde.

He presenciado la evolución (o quizás el devenir) del pavo navideño en carne para hamburguesas, hasta su transmutación a últimos días en pizzas menudas.
Sin embargo, algo que difícilmente cambiaba, era la inexcusable presencia de cada miembro de la familia en esa noche.
Es por eso que este año será especial, ya que un miembro de esta familia vendrá pronto trayendo consigo a tres personas más.

Así es, la familia ha crecido. Donde alguna vez contábamos cinco, ahora somos nueve.
Yo sospecho que esta Navidad tendrá un sabor a ponche de frutas, desempolvará figurines y se adornará con luces.
Para un hombre de costumbres como yo (entiéndase: a uno que se le dificultan los cambios), me resulta curioso que todo haya cambiado.
Pero me es más peculiar aún, el hecho de no haberlo notado mientras ocurría.

Bienvenida entonces mi familia.
Que hace de un día cualquiera.
Una festividad.

martes, 24 de noviembre de 2009

..:: Yo encontré a una fotógrafa ::..

Cuando yo era un niño, la fotografía era algo inaccesible para mí. Recuerdo los altos precios de las cámaras, los rollos fotográficos y el servicio de revelado.

Mi hermano; ahora Diseñador Gráfico, debía pedir prestada una cámara profesional a sus amigos, cada vez que la requería en la escuela.

Mi condición de niño no me permitía tocar un equipo tan caro y mucho menos prestado. Así que el acto de mirar a través de una lente no sólo era un lujo, además era algo prohibido.

Quizá es por eso que ahora me dedico a escribir. Aún ahora que llevo mi pedestre, pero infaltable cámara en el móvil, prefiero recordar y escribir. Cosas como la graduación de mi primaria, hasta el rostro de la mujer de mis sueños.

No obstante, no todos se resignaron –tan fácilmente- como yo. Es más, a pesar del creciente número de imágenes hoy en día, ya sea en medios impresos o digitales, algunos decidieron dedicarse al camino de la imagen fija.

Recuerdo un viejo libro con fotografías de la Segunda Guerra Mundial. Testimonios de lo increíble, que desde la niñez permanecen en la memoria. También recuerdo vagamente una fotografía de mi padre a los cuatro o cinco años. Él llevaba un trajecillo de marinero con pantaloncillos cortos. La única imagen suya a esa edad.

Es curioso, pero la mejor de las historias puede ser aquella de la que se nos ha ocultado casi todo. Desde su comienzo hasta su desenlace. La que nos deja abierto el gran portón de nuestra propia imaginación.

Encontrarse con una fotografía es precisamente eso. Esa es la razón de que nos gusten tanto los pies de foto, porque queremos saber más acerca de lo que estamos mirando. Porque genera curiosidad por una historia de la que desearíamos conocer todo.

Una y mil veces me soñé dentro de una fotografía. Tocando lo que allí veía y escudriñando ángulos desde los que no era posible mirar. También hubo otras en las que nunca quise estar.

Sin embargo, las que son más preciadas para mí, siempre han sido las fotografías que cambian o definen el camino de una persona en su vida. Desde la imagen de una cabaña acogedora en la que uno se hace el propósito de vivir cuando la vejez nos alcance. Hasta el horizonte de un aventurero en el fin del mundo.

Pero de esto al fotógrafo parece que no le toca mucho. Es imposible saber hasta dónde llegarán sus imágenes y si habrán de tener un eco en alguien. Ellos deben confiar en su trabajo, en que quizá nunca serán concientes de la relevancia que pueda tener. Pero si existe al menos una persona que haya sido tocada por sus imágenes, se dará por bien servido.

El oficio del fotógrafo es encontrar aquello que más lo satisfaga, desde el ángulo que considere indicado y bajo la mejor luz que sus ojos puedan hallar. El fotógrafo busca o es encontrado, practica toda su vida para estar listo y no dejar escapar esos mismos momentos inasibles que suceden ante nuestros ojos.

Cada una de las fotografías pertenece a María Fernanda Gonllardo http://gonllardo.hi5.com

lunes, 16 de noviembre de 2009

..::Cuestión de Física quizá::..

Me gusta escribir, es un ejercicio para mí. Además, lo hago porque quiero recordar en uno o muchos años -en una suerte de cápsula del tiempo-, la forma que tenía el mundo cuando plasmé aquellas letras.

Y es que mi mundo se ha visto de tantas maneras: Ha sido el más obscuro, deslucido, lluvioso y no obstante, también un cándido optimista ante tales condiciones. Sí, ha logrado adaptarse aunque sea provisionalmente, a una álgida soledad.

Aclaro en este punto que estoy orgulloso de mis amigos. Ni en diez vidas me imagino volver a tener al menos uno similar a los que por ventura me rodean. Es sólo que en ocasiones, es difícil ampararse en la amistad cuando el amor acecha.

Allí es donde este mundo mío, no orbita ni es orbitado por ningún otro. Y un término como el de gravedad se traduce como seriedad. Con fugaces cometas vadeándolo, mientras refleja la luz de un Sol frío e indiferente.

¿Qué diría Sir Isaac? Tal vez que mi mundo, al menos para el amor, carece de masa o viceversa.

Por suerte, no así de sentido del humor.

lunes, 5 de octubre de 2009

..:: All hail the Magic Conch Shell ::..

Un hombre sin metas es lo mismo que un bote a la deriva.

Nadie, ni siquiera él mismo, sabrá lo que le ocurrirá al día siguiente.

Es una vida de anhelos, esperando abrir los ojos ante un día más afortunado.

Es hacer de la inherente incertidumbre de la vida, una vida de pocas probabilidades.

Y es esa misma imprudencia, un plan perfecto que nos conduce a una vida mediocre.

Quizá somos Bob Esponja obedeciendo a ‘La Caracola Mágica’. Acatando una orden que parece no tener sentido. Ante la pregunta ¿Qué debemos hacer? La respuesta es: Nada.


Tarde o temprano, será la paciencia o la prudencia las que sean recompensadas. No sabemos qué es lo que sucederá, pero confiamos en que sea algo mejor. Sí, confiamos, esperamos, guardamos la esperanza.

¿Pero de qué vale la esperanza sin acción?
¿Para qué una fe inquebrantable que no se mueve?
¿De qué sirve un motor andando sin una guía?

Sí, necesitamos fe.
Pero antes necesitamos tomar una decisión.
Fijar un objetivo

Acatar las órdenes de una caracola, porque hemos determinado que después de perdernos en un bosque, esperar en un solo punto, sería la mejor forma de ser encontrados.

O considerar que se tienen las nociones para encontrar un camino seguro, y comenzar a buscarlo.

Sin una decisión, sólo nos queda un anhelo que paraliza y nos deja a merced una esperanza que nos sabe a desazón.